La meditación en el mundo capitalista

La meditación, y demás prácticas espirituales, son usadas como medio para hacer catarsis, para purificar el estrés de la acumulación de capital y de la desigualdad social. Yo me imagino que no debe ser fácil hacerse el sordo a los reclamos justos de los ciudadanos insatisfechos de seguridad, trabajo, salud, etc., y seguir viviendo como si nada.

 

Por: Hugo Andrés Arévalo González

El capitalismo salvaje presenta una contradicción: pareciera que no tuviera salida, que todo ya está dicho y hecho, que está agonizando como modelo anti humano y anti naturaleza; pareciera morirse, ser destinado a la ruina, pero mágicamente ha sabido sobrevivir con su capitalismo verde, es decir, con todas esas ventas de productos o ideas que dicen que tal camiseta o tales bebidas ayudan a los niños con cáncer o al medio ambiente, pero que al final solo engrosan las ventas y su propuesta caritativa poco promueve beneficios. También sobrevive a través de las políticas de dominación económicas, tal como lo menciona el sociólogo Zygmunt Bauman: ”Ahora no es necesaria esa conquista territorial, ya no se envían ejércitos sino a los agentes bancarios. El capitalista es un sistema con mucho ingenio. No estoy seguro de anunciar la muerte del capitalismo liberal porque he visto cómo se reencarnaba muchas veces” (ver texto completo).

Otra de las modalidades o extensiones de este capitalismo, es echar mano de lo que sea para sobrevivir; en este caso, de una práctica oriental espiritual, tal como la meditación, el budismo, etc. La meditación, y demás prácticas espirituales, son usadas como medio para hacer catarsis, para purificar el estrés de la acumulación de capital y de la desigualdad social. Yo me imagino que no debe ser fácil hacerse el sordo a los reclamos justos de los ciudadanos insatisfechos de seguridad, trabajo, salud, etc., y seguir viviendo como si nada. No debería ser  fácil saber que se roba o se mata, e intentar dormir con la conciencia tranquila. No debería ser fácil llenarse de envidia, ira y estrés por conseguir más y más, y no tener algún tipo de equilibrio espiritual. Es decir, aunque no lo reconozcan directamente, saben que lo material no lo es todo.  

De acuerdo a lo anterior, así funcionan las prácticas espirituales y religiosas orientales en nuestro contexto occidental. Lo evidencia entonces, el filósofo y sociólogo Slavoj Žižek, quien expone dos casos: uno, el de un hombre que ante la muerte de su esposa, compró un hámster. El hámster fue simbólicamente el elemento sustitutivo de la esposa, por lo tanto, el hombre no hizo el duelo y aceptación de la muerte sino que la reprimió reemplazándola. Cuando se murió el hámster, la vida del hombre se volvió un caos e intentó suicidarse. También Žižek comenta otro caso diciente: “¿Saben cuál era el libro favorito de Himmler, el jefe de la SS de Hitler? Era un libro encuadernado en un cuero especial que llevaba todo el tiempo en su bolsillo: el Bhagavad-Gítá (un libro hindú considerado como uno libros religiosos más importantes del mundo).  La idea es que así es como un soldado nazi debe cometer sus asesinatos, con una distancia interior, sin participar en ello” (Ver reflexión completa).

En Colombia también podemos encontrar ésas prácticas religiosas y espirituales de Oriente en personas que tal vez nunca nos imaginaríamos. Se trata pues, por ejemplo, del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien, según una nota del diario español El Mundo en mayo de 2006, tenía un ritual hasta ese entonces: “Dicen que se suele levantar muy pronto, a las cuatro de la mañana. Lo primero que hace es practicar yoga y luego ve los informativos de las cadenas internacionales mientras monta su bicicleta estática” (ver nota completa). El tipo de yoga que hace Uribe es yoga nidra, a cargo de la doctora Elsa Lucía Arango (ver noticia al respecto).  Y claro, para una persona agresiva y guerrerista como  el ex presidente, quien ha tenido que enfrentar críticas justificadas en general, urge por lo tanto, acogerse a algo para sentir tranquilidad, paz. Desde un principio era evidente la carga bélica que su lema debía dejar descansar en algún lado, cuando lo acuñó como punta de lanza para su campaña presidencial del 2002: “mano firme y corazón grande”.  Contradictorio que esta práctica oriental provenga de una persona de un radical modelo económico neoliberal y de una política ultraconservadora y, sobre todo, de un hombre sumamente religioso absorbido por el catolicismo. En la Edad Media, esto hubiera sido suficiente para enviarlo a la hoguera. Actualmente a los de izquierda se les considera ateos y se les persigue también por eso. Entonces, también se evidencia la metamorfosis camaleónica y utilitarista que ha tenido la Iglesia. Solo cambian cuando les convienen.

Para finalizar, me pareció necesaria esta reflexión: hay “una vaga idea acerca de lo que es la meditación o lo que debería ser. Algunos entienden que se trata de contemplación, plegaria, estar silencioso, no pensar y otras prácticas parecidas (…) La meditación importada de Oriente se ha convertido en una técnica en Occidente que remite a la idea de control, de ajustarse a un sistema, de repetir mantras, respirar de determinada manera, etc., sin investigar a fondo este problema (…) Solo tiene que haber un total conocimiento de uno mismo, conocerse bien a fondo a todo nivel, porque cuando tenemos completo conocimiento propio no hay más conflicto y eso es meditación” (ver artículo completo).

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